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Mis Fantasmas Favoritos

Temporada 1982-1983.


Balance: 44 – 38 (54%). Playoffs: 2ª Ronda.


Debido a esa enmienda constitucional que establece que a los Knicks nada les debe resultar fácil, Hubie Brown llegaba a New York precisamente en un momento en el que la Atlantic Division era seguramente la más dura de la NBA. Por lo pronto, incomparablemente más dura que la Central: increíblemente, los cinco equipos de la Atlantic terminaron por encima del 50%, y el último de la división (Washington) quedó a un solo partido del segundo equipo de la Central Division (Atlanta). Una única victoria de diferencia impidió el bochornoso resultado de que los cinco equipos de una división entraran en playoffs, y solamente el campeón de la otra.

La plantilla:

PG: Paul Westphal / Rory Sparrow / Ed Sherod.
SG: Trent Tucker / Ernie Grunfeld.
SF: Bernard King / “Sly” Williams.
PF: “Truck” Robinson / Louis Orr.
C: Bill Cartwright / Marvin Webster.

La era de Hubie Brown en los Knicks empezó desastrosamente, con una racha de siete derrotas consecutivas y en su mayoría auténticas palizas. El equipo pareció remontar con tres victorias seguidas, pero luego volvieron a perder cuatro consecutivas, luego ganaron dos, y perdieron tres, y... creo que ya os hacéis una idea. Poco a poco y de menos a más, el equipo fue adquiriendo solidez y estabilidad, hasta que por fin una racha de 8 victorias consecutivas en Marzo pusieron al equipo definitivamente por encima del 50% y encarrilaron la clasificación para playoffs.

El clásico partido del día de Navidad fue un apasionante Nets – Knicks que a la rivalidad local sumaba el interés en volver a ver el enfrentamiento entre los hermanos King. Como corresponde a la ocasión, el partido se jugó de poder a poder hasta el último segundo y más allá, ya que hubo prórroga (la tercera en los últimos cuatro partidos de los Knicks). Sin embargo, New York no pudo repetir el éxito de los partidos contra Boston y Milwaukee y los Nets se llevaron la victoria 112-110 gracias a los fallos en los tiros libres de Bernard King y Marvin Webster, y a un par de canastas decisivas de Darwin Cook, primero para enviar el partido a la prórroga a falta de nueve segundos y luego para poner por delante a los Nets en el último minuto del tiempo extra. Aunque fueron prácticamente los únicos puntos de Cook en el partido, sirven para representar a estos Nets que de la mano del rookie del año Buck Williams y con Larry Brown en el banquillo estaban en medio de una increíble racha de 11 victorias consecutivas.

Cuando ambos equipos se volvieron a enfrentar en la primera ronda de playoffs, las circunstancias habían tomado un giro dramático para unos Nets cuya magnífica temporada se vino abajo estrepitosamente en el último mes de competición. Primero su nueva estrella traída de los Warriors, Michael Ray Richardson, no solamente exhibió un rendimiento mediocre, sino que se vio implicado en una serie de rumores, noticias e informes filtrados a la prensa sobre su adicción a la cocaína. Pero eso no fue lo peor: a un par de semanas del final de la liga regular, la prensa publicó la sorprendente noticia de que Larry Brown estaba en tratos secretos con la universidad de Kansas para aceptar el puesto de entrenador, lo que obligó a Joe Taub, presidente y copropietario de los Nets, a exigir la dimisión fulminante de Brown y a tomar inmediatamente medidas legales solicitando una compensación económica. Además, Taub anunció su pronta dimisión efectiva al final de temporada, afirmando que el comportamiento de Larry Brown había destruido su confianza en el deporte. En medio de semejante maremágnum, el asistente Bill Blair terminó la temporada regular de mala manera con un balance de 2-4, lo cual era mala señal para el inminente playoff.

Efectivamente, lo que podía haber sido un emocionante reencuentro de los Knicks contra su antigua estrella, se convirtió en un paseo militar para éstos. Los New York Knicks ganaron cómodamente 118-197 el primer partido en las Medowlands, y en tomaron una ventaja de 25 puntos al descanso en el Madison. Los Nets aún tiraron de casta buscando la remontada imposible y llegaron a recortar la desventaja a sólo 5 puntos, pero fue el canto del cisne de un equipo desgarrado por la deserción de su entrenador. Los Knicks se plantaron en semifinales de conferencia.

Contra los Philadelphia 76ers. Los del Dr. J y Moses Malone, los del “Fo’ Fo’ Fo’”. Ugh. A pesar de todo lo que habían progresado, estos “nuevos Knicks” no estaban aún preparados para plantar cara a uno de los equipos más dominantes de la historia. Hubo ciertos destellos de esperanza en New York cuando corrió el rumor de que Malone podría perderse todo o parte del playoff debido a la tendinitis que arrastraba en sus rodillas, pero finalmente pudo saltar a cancha; y no sólo eso, sino que en estrecha asociación con Maurice Cheeks se fue a los 38 puntos y 17 rebotes para certificar la derrota de los Knicks 112-102. New York poco pudo hacer frente a eso, especialmente cuando Bernard King sufrió una recaída de su torcedura de tobillo y tuvo que perderse la segunda parte.


Moses Malone y Marvin Webster reeditaron sus enfrentamientos en la ABA.

Los Sixers se llevaron también el segundo partido 98-91 sin excesivas dificultades, pero de vuelta en el Madison los Knicks salieron decididos a plantar cara y a no caer sin luchar. En dos partidos competidos hasta el último suspiro, los Sixers completaron la “barrida” 4-0, pero teniendo que pelear hasta el último segundo y con unos marcadores de 107-105 y 105-102. Los Knicks se lo habían dejado todo sobre la cancha, pero simplemente no pudieron frenar a un inconmensurable Moses Malone que promedió 30 puntos y 15 rebotes en la eliminatoria.

En cualquier caso, el veredicto fue unánime: los Knicks habían resucitado.
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