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Altas y bajas

Altas y Bajas

Los Cavs no tenían elecciones de draft en 1992; afortunadamente, su buena campaña precedente hizo que fueran elecciones bajas sin resultados destacables (la primera, que completaba el traspaso con Clippers, fue Elmore Spencer; la segunda, que completaba el traspaso con Rockets por Chievous, fue Curtis Blair). Por ello, los Cavs se dedicaron a retocar la plantilla en el mercado de agentes libres: ficharon a Jerome Lane, que tendría un breve cameo en los Cavs antes de ser cortado y desaparecer de la NBA rumbo a Europa para siempre, y ficharon a Jay Guidinguer, un duodécimo hombre de los duodécimos hombres de toda la vida.

Pero el gran fichaje de este verano fue Gerald Wilkins, hermano de Dominique y durante años titular destacado en New York. Wilkins (apodado “Doug E. Fresh” por razones que quizás sea mejor no indagar demasiado) llevaba tiempo descontento con un salario que andaba por los $300.000 al año considerando su rendimiento; este verano terminó su contrato, y su agente David Falk (¿os suena?) estaba convencido de que podía conseguir perfectamente un millón o millón y medio por sus servicios. La oferta de los Knicks, ligeramente inferior a esa cantidad, fue rechazada con desdén, y Wilkins se dedicó a buscar ofertas en el mercado libre. Años después, Falk seguiría considerando que ésta fue la peor decisión de su carrera: nadie ofreció por Gerald Wilkins ni siquiera lo que habían ofrecido en New York, y cuando intentaron volverse atrás y aceptar la oferta de los Knicks éstos ya habían traído a Rolando Blackman y Tony Campbell (?) y no estaban interesados. Con la temporada a punto de empezar y la mayoría de equipos con las plantillas cerradas, Gerald Wilkins tuvo que conformarse con firmar por el mínimo. Al menos consiguió elegir un equipo donde aspirar a todo y donde un posible buen rendimiento no pasaría inadvertido cara a un futuro contrato, y en el que las posiciones de 2-3 no estaban ya copadas: los Cleveland Cavaliers.



Gerald Wilkins era un jugador que podía alternar las posiciones de escolta y alero, y que proporcionaría la agresividad y el juego atlético que el equipo había estado necesitando desde la marcha de Ron Harper. Aunque sus mejores temporadas ya habían pasado, era un jugador muy útil que había mejorado su tiro (que le pregunten al Scavolini) y que completaría la rotación con más calidad que John Battle. Wilkins llegó al equipo evidentemente deseando hacerse una reputación en la liga (esos dólares futuros), y curiosamente empezó con unas declaraciones en las que se presentaba como el “jordan stopper” definitivo. Desde luego, era precisamente los que los aficionados de Cleveland esperaban oír, pero resulta un poco sorprendente viniendo de un jugador cuya defensa no había sido su mayor virtud. Otras virtudes tampoco parecen adornarlo, a juzgar por otras declaraciones que no discutiré porque estaba en su derecho a hacer, pero que no olvido. En fin. Para hacerle hueco en la plantilla, Steve Kerr fue traspasado a Orlando a cambio de una futura segunda ronda.para 1996.

Plantilla Inicial



PG Mark Price / Terrell Brandon
SG Craig Ehlo / John Battle
SF Gerald Wilkins / Mike Sanders
PF Larry Nance / Danny Ferry
C Brad Daugherty / “HotRod” Williams
Toalla: Bobby Phills, Jay Guidinguer.

Temporada 1992-1993
Balance: 54-28 (66%). Playoffs: Segunda Ronda (3-6)


Aparte de la incorporación de Wilkins, la temporada siguió unos derroteros muy similares a la anterior: comienzo flojo, recuperación posterior, magníficos porcentajes de anotación en todas las áreas, buen récord final por detrás de los Bulls, buena salud general con algunos problemillas de Williams. Quizás lo más memorable fueran los récords de partidos y victorias como entrenador que batió Lenny Wilkens, pero en general la imagen no fue tan positiva como la temporada anterior. Los “tres grandes” no fueron tan-tan grandes este año, aunque aún a nivel All Star holgado, y dio la sensación de que el resto de la NBA mejoraba y se endurecía mientras los Cavs seguían casi igual un año más. A pesar de la llegada de Gerald Wilkins y la confirmación de Terrell Brandon como gran base en ciernes, se empezaba a generalizar la sensación de que este proyecto había completado un ciclo sin llegar a lo más alto. Según comentaría posteriormente Lenny Wilkens, empezó a sentir que los jugadores cada vez respondían menos a la misma voz que llevaba siete años dando las mismas órdenes, y la constante fricción con la gerencia sobre el tema Danny Ferry suponía un desgaste cada vez mayor. Además, el inminente traslado a la nueva Gund Arena parecía demandar una nueva infusión de optimismo en la franquicia más allá de la regularidad de las cincuentaypocas victorias en las que parecían encasillados.

Los playoffs contribuyeron a esa sensación de “déjà vu”: otra vez tocaron en primera ronda los Nets de Petrovic, Coleman, Morris, Bowie y Kenny Anderson, que habían mejorado un tanto su defensa gracias a la segunda unidad que sacaban del banquillo (Rumeal Robinson, “Chucky” Brown, Rick Mahorn, Chris Dudley) y a la presencia de Chuck Daly como entrenador; esta vez forzaron un quinto partido, pero al final cedieron como la temporada anterior.

Y con los Celtics ya desaparecidos del mapa, en segunda ronda y ya sin más dilación volvimos a lo de siempre: Michael Jordan y los Chicago Bulls. Esta vez los Cavs parecieron aceptar su destino sin más protestas, y fueron barridos 4-0 terminando con “The Shot II”, una suspensión de seis metros en el último segundo de Michael Jordan por encima de Gerald Wilkins para poner el 103-101 final.

Michael Jordan había terminado con los Cleveland Cavaliers. Siete días después, Lenny Wilkens anunció su dimisión como entrenador de los Cavs. Era el final.
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