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Mis Fantasmas Favoritos

Temporada 1983-1984: The Way We Were.

La plantilla:

PG: Rory Sparrow / Darrell Walker.
SG: Ray Williams / Trent Tucker.
SF: Bernard King / Ernie Grunfeld.
PF: “Truck” Robinson / Louis Orr.
C: Bill Cartwright / Marvin Webster.
Toalla: Eric Fernsten, Len Elmore.

Con Sparrow y el retornado Williams establecidos en el backcourt titular, Hubie Brown estrechó ligeramente su rotación: Grunfeld fue jugando menos, ya que perdía minutos en el perímetro frente a Walker y Tucker, y como alero frente a Orr; pero sobre todo fueron aumentando los minutos de los titulares en general, y de Bernard King en particular.


Balance: 47 – 35 (57%). Playoffs: 2ª Ronda.


La temporada 83-84 supuso la cumbre del proyecto Hubie en los Knicks. El nuevo perímetro era mucho más atlético y agresivo gracias a Ray Williams y a un Darrell Walker que terminaría en el quinteto ideal de novatos después de una buena temporada: aunque no era un base creador clásico, no era eso lo que Hubie le pedía; a cambio era un defensor si no superlativo sí al menos incansable, y en ataque compensaba su mal tiro con un notable despliegue atlético remontando la línea de fondo o cargando el rebote. En cambio, la gran decepción fue “Truck” Robinson, cada vez menos implicado en el proyecto del equipo. La temporada empezó con Hubie pidiéndole que bloqueara el rebote y Robinson contestando “si te parece tan fácil, ven y hazlo tú”, y terminó con una serie de enfrentamientos en público con el jugador y el entrenador gritándose el uno al otro durante los tiempos muertos o las sustituciones. Pero todo ello no era más que relleno alrededor de la auténtica historia de esta temporada.

Arma virumque cano. Con Brown permitiendo una ligera relajación en el enlentecimiento del juego, Bernard King promedió 26.2 puntos por partido en temporada regular, con un brutal 57.2% en tiros de campo. Fue titular del All Star e incluído en el quinteto ideal de la NBA, y aún así todo eso fue un mojón pinchao en un palo comparado con su asalto a sangre y fuego de los playoffs.

Los Knicks se cruzaron en primera ronda con los Detroit Pistons de Chuck Daly, Isiah Thomas y Kelly Tripucka. Para desesperación de Hubie Brown, un descontrolado Ray Williams se dedicó a intentar convertirse en héroe tirándose hasta las zapatillas con escaso acierto, y para compensar “Truck” Robinson desapareció en ataque. Con el irregular Cartwright como único apoyo ofensivo, y siendo el resto de la plantilla jugadores estrictamente secundarios, todo quedaba en manos de un Bernard King que para colmo jugaría buena parte de los playoffs con dedos dislocados en ambas manos las dos.

“The Natural” se echó el equipo a las espaldas y, en una de las actuaciones individuales legendarias en playoffs, batió el récord de anotación en una serie a cinco partidos con un promedio de 44 puntos por partido. La serie se decidió en un último partido en Detroit, cuando Daly intentó aplastarlo con jugadores más grandes como Kent Benson o Ray Tolbert sin lograr impedir que Bernard King se marcara una exhibición de medias vueltas en suspensión, entradas con bote, alley-oops y mates en palmeos que a pesar de la heroica resistencia de Thomas y Tripucka terminó con los Pistons eliminados en la prórroga, 127-123.

¿El premio? Un cruce de segunda ronda contra los Boston Celtics.
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