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Mis Fantasmas Favoritos

Los agentes libres

Abandonados por la suerte durante los sucesivos drafts en el verano de 1980, los Dallas Mavericks acudieron a la lista de agentes libres en un esfuerzo, una vez más desencaminado, por reducir el coeficiente de paquetudez de su plantilla.

Monti Davies (PF): Davis había sido elegido en primera ronda por los Sixers después de una brillante carrera como gran reboteador en Tennessee State. Sin embargo, solamente duró un partido en Philadelphia, y otro en Dallas después de ser contratado como agente libre. Salió ocho minutos y le dio tiempo a marcarse un 0/4 en tiros de campo y un 1/5 en tiros libres. Después de 10 minutos en 2 partidos, su carrera NBA llegó a su fin.


Ralph Drollinger (C): Otro de los expedientes X de este primer año en Dallas. Drollinger alcanzó cierta fama como pívot titular del último equipo campeón de John Wooden en UCLA, pero a pesar de ser drafteado tres veces, nunca quiso firmar por ningún equipo ya que prefirió dedicarse a estudiar la biblia. Norm Sonju, a la sazón General Manager de la franquicia, lo convenció para firmar diciéndole que querían construir un “equipo cristiano” y que podría asistir al seminario de Dallas. Drollinger se sintió engañado cuando comprobó que nada de ello era cierto, y que de hecho lo habían fichado solamente como reclamo para atraer espectadores del “bible belt”: la lesión de rodilla que lo limitó a apenas 6 partidos ya había sido detectada antes de su fichaje, y si el equipo lo firmó a pesar de no superar las pruebas médicas era evidentemente porque su preocupación principal no era que jugara. Drollinger se retiró al terminar la temporada y hoy es un activista religioso en California que lucha para que las mujeres con hijos abandonen la vida política para criarlos, y para que los representantes de una “religión falsa” abandonen el gobierno del Estado (Schwarzenegger es católico, una de las religiones falsas según Drollinger). Todo un pirado, señores. Y nos quejábamos de Jeelani.


Stan Pietkiewicz (G): Antigua estrella universitaria en Auburn, había sido drafteado en una ronda bajísima por los Buffalo Braves, con los que siguió hasta San Diego. Terminó esta temporada en Dallas después de ser cortado por los Clippers (la humillación definitiva) como suplentillo apañado. Nunca demostró en profesionales la buena mano que tuvo en la universidad, y al terminar la temporada no fue renovado.

Scott Lloyd (C): Clásico pívot tronquete de 2.10 que llevaba varios años dando vueltas por la liga como suplente. Fue titular en Dallas durante casi todo el año (llegó ya empezada la temporada), con un rendimiento mediocre. Aún duró un par de años como suplente en la franquicia dada la escasez de hombres altos, pero su utilidad era limitada.

Ollie Mack (SG): Antiguo segunda ronda, fue cortado por los Bulls al comenzar la temporada pese a haber demostrado cositas el año anterior. Dallas lo firmó inmediatamente y lo convirtió en titular, lo que demuestra el nivel general de la plantilla. Aún siguió un año más como suplente, hasta quedar claramente superado por futuras incorporaciones.


Brad Davis (PG): El mayor éxito de la temporada (casi el único, si lo piensas). Tras una buena carrera en Maryland y una elección en primera ronda por Lakers, Davis había caído en las sombras y alternaba breves contratos temporales en Bulls o Jazz con largas temporadas en la CBA. John McLeod lo estaba siguiendo con interés, y mediada la temporada lo contrataron inicialmente por diez días, y posteriormente con un contrato multiaño. Brad Davis trajo estabilidad inmediata al puesto de base, y fue titular durante los primeros años de la franquicia. Incluso después de ser sustituido por Derek Harper aún rindió a muy buen nivel como suplente. Un jugador correcto en todos los aspectos (buen tirador, buen pasador, buen defensor, buen penetrador) sin destacar excesivamente en ninguno salvo en el trabajo y la dedicación, personalmente me recuerda mucho a Craig Ehlo. A pesar de tener unos números poco destacados, su camiseta fue retirada justamente por la franquicia cuando se retiró.

El Entrenador



Una de las claves del rápido éxito de los Mavericks fue la elección del entrenador, y la confianza en el mismo. Dick Motta era un técnico de probada experiencia tanto en la construcción de un equipo desde la nada (Chicago Bulls, 1968) hasta la cumbre (Coach of the Year, 1971), e incluso en ganar un anillo (Washington Bullets, 1978). Anillo que, según él, nunca se ponía porque llamaba la atención y lo dejaba en evidencia cuando se metía el dedo en la nariz.

Además, Motta era un partidario estricto de la disciplina, que pese a sus excentricidades no toleraba indisciplinas ni dentro ni fuera de la cancha, y que además sabía cómo sacar lo mejor de sus equipos. Además, su misma fama de excéntrico (bien ganada, por cierto) tampoco le vendría mal a la franquicia. Que hablen de ti, aunque sea mal. La lista de anécdota y citas graciosas de Dick Motta no tiene fin, pero mi favorita es la vez que para protestar una decisión arbitral al comienzo de su etapa en Bulls embarcó el balón de una patada en el anfiteatro. Como la asistencia a los partidos de Chicago era escuálida, no había espectadores en esa zona y hubo que subir a por el balón (no, no había otro) con el consiguiente retraso de casi un cuarto de hora. Pues bien, los árbitros estaban de espaldas y no vieron quién dio la patada al balón, así que no pudieron pitar nada. El pobre entrenador rival (uno de los Van Breda Kolff, creo) protestó airadamente ante lo que le parecía una demostración escandalosa de impunidad, y terminó siendo expulsado ante la sonrisa beatífica de Dick Motta.

Resultados visibles

En conjunto, el draft de expansión produjo tres titulares (Huston, LaGarde y Spanarkel), uno de los cuales fue traspasado, más dos suplentes (Jeelani y Byrnes).

La mayor aportación vino, sin embargo, a través de traspasos por elecciones de draft: a cambio de Bratz, Huston, McKinney, Peck, Washington y Whitehead, los Dallas Mavericks consiguieron cuatro primeras rondas (1983, 1984, 1985, 1986), tres segundas rondas (1981, 1983, 1984), más Bill Robinzine y Chad Kinch. Robinzine jugaría bien de “cuatro” para los Mavs este primer año y luego fue traspasado a Utah, mientras que Kinch fue prontamente cortado.


No me hagas mates que lloro.

Thalassa, Thalassa: El draft, el draft.

Como buen equipo de expansión, los Dallas Mavericks esperaban como agua de Mayo el draft, para conseguir al menos un par de jugadores jóvenes sobre los que construir un futuro. Sus esperanzas pronto se convertirían en carcajadas de desesperación maníaca.

Con el nº 11 de la primera ronda del draft de 1980, los Dallas Mavericks eligieron al alero Ernest Maurice Vandeweghe III (entiendo la necesidad de un apodo; lo que no entiendo es que eligiera “Kiki”) de UCLA. En segunda ronda eligieron al pívot Roosevelt Bouie, de Syracuse. Ambos buenos jugadores con carreras largas y provechosas. Lástima que no en Dallas, claro.

Kiki Vandeweghe se negó a firmar por un equipo de expansión, temiendo enterrar su carrera en una franquicia que tardaría años en aspirar a nada. Tras un mes de disputas, finalmente Dallas tuvo que dar el brazo a torcer y enviarlo a Denver junto con su primera ronda de 1986 (Maurice Martin) a cambio de dos primeras rondas, para 1981 y 1985 (Rolando Blackman y Sam Vincent, respectivamente). Aunque se puede debatir si en global el cambio fue provechoso, a corto plazo condenaba a los Mavericks a la más absoluta miseria deportiva. Miseria agravada por el hecho de que Roosevelt Bouie fuera una estrella en el baloncesto italiano, pero nunca debutara en la NBA.

Para terminar este desastre drafístico, tampoco las rondas inferiores depararon el inesperado hallazgo de una joya oculta... excepto por Clarence Kea, por supuesto. Kea alternó durante dos temporadas la CBA con contratos temporales en Dallas, aunque solamente el primer año tuvo minutos y no llegó a ejercer una influencia destacable en la franquicia antes de venirse para un Banco di Roma en rumbo de colisión con el Barcelona de Serra.

El draft de expansión

Como es habitual, la franquicia de Dallas se constituyó mediante un draft de expansión, que como es habitual dio como resultado una heterogénea colección de jugadores cuyo único rasgo común era su escaso valor. Hoy día, la franquicia prefiere presentar la historia como “una apuesta por la juventud”, destacando que se decidió no draftear a varios jugadores distinguidos que habían quedado desprotegidos en el draft: Doug Collins, Rick Barry, Spencer Haywood, Pete Maravich, Earl Monroe. Dejando aparte que esa “apuesta por la juventud” no les impidió draftear a Austin Carr, Jim Cleamons o “Bingo” Smith, lo cierto es que excepto Haywood casi todos esos jugadores se retiraron ese mismo verano (Collins al comienzo de la siguiente temporada), y que los únicos cuyo físico había dado para jugar más de 1000 minutos la temporada anterior eran Spencer Haywood (cuya adicción a la cocaína acababa de hacerse pública) y Rick Barry, que tras dos buenos años como suplente en Rockets no fue capaz de encontrar otro empleo debido a su reputación. Más que apostar por la juventud, entonces, los Dallas Mavericks se limitaron a rendirse ante la evidencia.

Claro que la evidencia de lo que sí draftearon no es mucho mejor. Veamos primero los que no llegaron a debutar en partido oficial con los Dallas Mavericks:

Del Beshore (Bulls): Un diminuto base que no entró en el draft y que venía de jugar una temporada en Chicago, tras el draft desapareció de la faz de la tierra por lo que al baloncesto de élite se refiere.

Alonzo Bradley (Rockets): Antigua estrella universitaria que había caído al fondo del banquillo en Houston y que no logró hacerse con un puesto en Dallas. Alero.

Mike Bratz (Suns): Aceptable base suplente en Phoenix, fue traspasado antes de debutar a Cleveland a cambio de su primera ronda del draft de 1984. Sam Perkins a cambio de un base que tuvo un año decentillo antes de salir del equipo, justo el tipo de traspaso que hacían los Cavs día sí y día también.

Jim Cleamons (Bullets): Este antiguo base y actual técnico no llegó a dar de sí todo lo esperado cuando los Lakers lo draftearon en primera ronda, a pesar de que tuvo algunos años buenos en Cleveland. Ya no estaba para expansiones y esas zarandajas, y prefirió retirarse.

Jack Givens (Hawks): “Goose” Givens fue un alero estrella en Kentucky, elegido en primera ronda por los Hawks, donde había jugado minutos a un nivel aceptable. Ignoro por qué fue cortado por los Mavs y no volvió a jugar, pero posteriormente se convirtió en un conocido comentarista televisivo hasta que una acusación de abuso de menores (de la que fue absuelto) hundió su carrera recientemente.

Jeff Judkins (Celtics): Un escolta elegido en segunda ronda y que había mostrado cierta habilidad marginal en Boston. No llegó a debutar con los Mavs, sino que firmó como agente libre por los Utah Jazz, y tras un par de temporadas por los sótanos de la liga, desapareció.

Arvid Kramer (Sonics): Mr Expansion Draft himself. Kramer fue un pívot de 2.05 que tras un par de contratos de 10 días con Seattle se marchó a Alemania (Occidental) donde tuvo una buena carrera como jugador y actualmente ejerce de entrenador. El bueno de Arvid debe su “modesta” fama NBA al hecho de ser uno de los pocos jugadores elegidos en dos drafts de expansión: en 1988 fue elegido por Miami. Los Heat recibieron una primera ronda de 1988 (Kevin Edwards) a cambio de no elegir a ninguno de los “prometedores jóvenes” de los Mavericks; me refiero a Steve Alford, Bill Wennington y Uwe Blab (a mí que me registren, eso es lo que dijeron ellos). Ni Dallas ni por supuesto Miami tuvieron el más mínimo interés por Kramer, que aparentemente ni siquiera acudió a los campus de verano porque ir pa ná es tontería.

Billy McKinney (Kings): Un base decente, que después de caer hasta la 6ª ronda del draft tuvo una carrera digna como suplente. Los Jazz enviaron a Dallas dos segundas rondas (1983 y 1984, Mark West y Anthony Teachey respectivamente) a cambio de este jugador.

Wiley Peck (Spurs): Un escolta de talento marginal que por alguna razón despertó el interés de unos Suns que dieron una segunda ronda de 1981 (Elston Turner) por él. Y luego lo cortaron sin llegar a debutar, lo que se llama una jugada maestra.

“Bingo” Smith (Clippers): “Bingo” fue un buen alero que tuvo magníficas temporadas en Cleveland en la década de los setenta. En 1980, sin embargo, era un veterano al borde de la jubilación que había terminado la temporada en los Clippers y que se retiró sin debutar en los Mavericks.

Raymond Townsend (Warriors): Un escolta antiguo primera ronda que no había cuajado en Golden State y que fue elegido para ver si podía demostrar lo que apuntara en UCLA. No fue el caso, y tras ser cortado apenas se lo volvió a ver en un breve cameo con los Pacers un par de años después.

Otros jugadores sí que llegaron a debutar con los Mavs, aunque su participación en el equipo fue tan breve como fugaz, que diría el diccionario de sinónimos:

Austin Carr (Cavaliers): El que fuera escolta estrella de los Cavs se encontraba ya al final de su carrera; apenas participó en media docena de partidos con pocos minutos antes de ser traspasado a los Bullets a cambio de un futuro mejor para los niños del mundo. O, al menos, eso cabe interpretar de la frase “future considerations”, ya que Washington no parece haber mandado ninguna elección de draft a Dallas a cambio de este jugador, que de todas formas se retiró al terminar la temporada.

Terry Duerod (Pistons): Este diminuto escolta con cuerpo de base mostró su potencial anotador en la docena larga de partidos que jugó en Dallas. A pesar de promediar casi dobles dígitos, sus numerosas carencias provocaron que fuera cortado; terminó su carrera como banquillero insignificante en Boston.

Joey Hassett (Pacers): Un caso similar al anterior, un escolta con números aceptables pero que ante el overbooking en su posición terminó cortado. Luego tuvo una carrera decentilla en Warriors.

Richard Washington (Bucks): Un ala pívot de 2.10 de cierto nivel que, junto con el siguiente, fueron traspasados a Cleveland a cambio de Bill Robinzine, una primera ronda para 1983 (Derek Harper) y una primera ronda para 1986 (Roy Tarpley). Apenas duró un par de temporadas más debido a las lesiones.

Jerome Whitehead (Jazz): Un pívot de 2.10 de cierto nivel que, junto con el anterior, fueron traspasados a Cleveland a cambio de Bill Robinzine, una primera ronda para 1983 (Derek Harper) y una primera ronda para 1986 (Roy Tarpley). Tuvo una carrera larga y digna en Golden State.

Finalmente llegamos a los jugadores que, procedentes del draft de expansión, llegaron a formar parte integrante de la plantilla al menos durante una parte sustancial de ésta su primera temporada en la liga:

Winford Boynes (Nets): Otro escolta bajito que añadir a la lista. Jugó media temporada en Dallas antes de ser cortado en Febrero y desaparecer de la vista.

Marty Byrnes (Lakers): Un alero decente que cumplió saliendo desde el banquillo pero que al terminar esta primera temporada no fue renovado al ir mejorando el nivel de la plantilla más de lo que él podía dar. Tuvo luego un breve paso por los Pacers.


Geoff Huston (Knicks): Este base elegido originalmente en 3ª ronda mostró buenas cualidades en pocos minutos en New York. Durante más de la mitad de la temporada fue claramente el mejor jugador de los Mavericks, hasta que en Febrero fue traspasado a Cleveland junto con una tercera ronda de 1983 (Larry Anderson) a cambio de Chad Kinch y una primera ronda de 1985 (Detlef Schrempf). En los Cavs tuvo una carrera sólida.


Abdul Jeelani (Blazers): Historia viva de los Mavs, al anotar los primeros cuatro puntos de la franquicia. Jeelani había entrado en la NBA después de su primer paso por Italia, y en Portland se convirtió junto con Billy Ray Bates en el “recurso de emergencia” de Jack Ramsay: cuando todo fallaba, los metía en el partido para encomendarse a su anarquía ofensiva y a su capacidad de cambiar el ritmo (sabiendo la obsesión del Dr Ramsay con la disciplina, eso dice mucho de su última etapa en los Blazers). Abdul Jeelani aportó puntos en la temporada inicial de los Mavs, pero sus limitaciones defensivas y su indisciplina táctica provocaron que fuera cortado al verano siguiente, para regocijo de los aficionados españoles e italianos.


Tom LaGarde (Sonics): Pívot de 2.10 titular en esta primera temporada, no aportó demasiados puntos pero sí rebotes. La mejora del equipo pronto lo convirtió en obsoleto.


Jim Spanarkel (Sixers): Otro escolta anotador que añadir a la lista, éste demostró cierto nivel y durante las dos temporadas iniciales fue importante en el equipo. Como la mayoría de los anteriores, conforme el equipo fue mejorando gracias al draft, él fue desapareciendo de las rotaciones y eventualmente de la liga.

Antecedentes

Quizás una de las características más curiosas de los Dallas Mavericks desde la perspectiva del aficionado español sea la escasa consciencia de su relativa juventud. Cuando la NBA llega a las televisiones españolas a mediados de los 80, y sobre todo desde 1987, los Dallas Mavericks son un equipo razonablemente potente de la Conferencia Oeste, y poco más. No hay manera de ser consciente de la juventud de la franquicia y del considerable mérito de con tan humildes comienzos verse en un séptimo partido contra los Lakers pocos años después.

La desaparición del baloncesto profesional en Dallas apenas fue contemplada por 134 espectadores, cuando los Chaparrals de la ABA se trasladaron a San Antonio para convertirse en los Spurs, allá por 1973. En 1979, el constructor Donald J. Carter encabezó una iniciativa para conseguir una franquicia de la NBA, y a cambio de apenas $12 minolles consiguieron ser admitidos para la temporada 1980-81.

Altas y bajas

Altas y Bajas

Los Cavs no tenían elecciones de draft en 1992; afortunadamente, su buena campaña precedente hizo que fueran elecciones bajas sin resultados destacables (la primera, que completaba el traspaso con Clippers, fue Elmore Spencer; la segunda, que completaba el traspaso con Rockets por Chievous, fue Curtis Blair). Por ello, los Cavs se dedicaron a retocar la plantilla en el mercado de agentes libres: ficharon a Jerome Lane, que tendría un breve cameo en los Cavs antes de ser cortado y desaparecer de la NBA rumbo a Europa para siempre, y ficharon a Jay Guidinguer, un duodécimo hombre de los duodécimos hombres de toda la vida.

Pero el gran fichaje de este verano fue Gerald Wilkins, hermano de Dominique y durante años titular destacado en New York. Wilkins (apodado “Doug E. Fresh” por razones que quizás sea mejor no indagar demasiado) llevaba tiempo descontento con un salario que andaba por los $300.000 al año considerando su rendimiento; este verano terminó su contrato, y su agente David Falk (¿os suena?) estaba convencido de que podía conseguir perfectamente un millón o millón y medio por sus servicios. La oferta de los Knicks, ligeramente inferior a esa cantidad, fue rechazada con desdén, y Wilkins se dedicó a buscar ofertas en el mercado libre. Años después, Falk seguiría considerando que ésta fue la peor decisión de su carrera: nadie ofreció por Gerald Wilkins ni siquiera lo que habían ofrecido en New York, y cuando intentaron volverse atrás y aceptar la oferta de los Knicks éstos ya habían traído a Rolando Blackman y Tony Campbell (?) y no estaban interesados. Con la temporada a punto de empezar y la mayoría de equipos con las plantillas cerradas, Gerald Wilkins tuvo que conformarse con firmar por el mínimo. Al menos consiguió elegir un equipo donde aspirar a todo y donde un posible buen rendimiento no pasaría inadvertido cara a un futuro contrato, y en el que las posiciones de 2-3 no estaban ya copadas: los Cleveland Cavaliers.



Gerald Wilkins era un jugador que podía alternar las posiciones de escolta y alero, y que proporcionaría la agresividad y el juego atlético que el equipo había estado necesitando desde la marcha de Ron Harper. Aunque sus mejores temporadas ya habían pasado, era un jugador muy útil que había mejorado su tiro (que le pregunten al Scavolini) y que completaría la rotación con más calidad que John Battle. Wilkins llegó al equipo evidentemente deseando hacerse una reputación en la liga (esos dólares futuros), y curiosamente empezó con unas declaraciones en las que se presentaba como el “jordan stopper” definitivo. Desde luego, era precisamente los que los aficionados de Cleveland esperaban oír, pero resulta un poco sorprendente viniendo de un jugador cuya defensa no había sido su mayor virtud. Otras virtudes tampoco parecen adornarlo, a juzgar por otras declaraciones que no discutiré porque estaba en su derecho a hacer, pero que no olvido. En fin. Para hacerle hueco en la plantilla, Steve Kerr fue traspasado a Orlando a cambio de una futura segunda ronda.para 1996.

Plantilla Inicial



PG Mark Price / Terrell Brandon
SG Craig Ehlo / John Battle
SF Gerald Wilkins / Mike Sanders
PF Larry Nance / Danny Ferry
C Brad Daugherty / “HotRod” Williams
Toalla: Bobby Phills, Jay Guidinguer.

Temporada 1992-1993
Balance: 54-28 (66%). Playoffs: Segunda Ronda (3-6)


Aparte de la incorporación de Wilkins, la temporada siguió unos derroteros muy similares a la anterior: comienzo flojo, recuperación posterior, magníficos porcentajes de anotación en todas las áreas, buen récord final por detrás de los Bulls, buena salud general con algunos problemillas de Williams. Quizás lo más memorable fueran los récords de partidos y victorias como entrenador que batió Lenny Wilkens, pero en general la imagen no fue tan positiva como la temporada anterior. Los “tres grandes” no fueron tan-tan grandes este año, aunque aún a nivel All Star holgado, y dio la sensación de que el resto de la NBA mejoraba y se endurecía mientras los Cavs seguían casi igual un año más. A pesar de la llegada de Gerald Wilkins y la confirmación de Terrell Brandon como gran base en ciernes, se empezaba a generalizar la sensación de que este proyecto había completado un ciclo sin llegar a lo más alto. Según comentaría posteriormente Lenny Wilkens, empezó a sentir que los jugadores cada vez respondían menos a la misma voz que llevaba siete años dando las mismas órdenes, y la constante fricción con la gerencia sobre el tema Danny Ferry suponía un desgaste cada vez mayor. Además, el inminente traslado a la nueva Gund Arena parecía demandar una nueva infusión de optimismo en la franquicia más allá de la regularidad de las cincuentaypocas victorias en las que parecían encasillados.

Los playoffs contribuyeron a esa sensación de “déjà vu”: otra vez tocaron en primera ronda los Nets de Petrovic, Coleman, Morris, Bowie y Kenny Anderson, que habían mejorado un tanto su defensa gracias a la segunda unidad que sacaban del banquillo (Rumeal Robinson, “Chucky” Brown, Rick Mahorn, Chris Dudley) y a la presencia de Chuck Daly como entrenador; esta vez forzaron un quinto partido, pero al final cedieron como la temporada anterior.

Y con los Celtics ya desaparecidos del mapa, en segunda ronda y ya sin más dilación volvimos a lo de siempre: Michael Jordan y los Chicago Bulls. Esta vez los Cavs parecieron aceptar su destino sin más protestas, y fueron barridos 4-0 terminando con “The Shot II”, una suspensión de seis metros en el último segundo de Michael Jordan por encima de Gerald Wilkins para poner el 103-101 final.

Michael Jordan había terminado con los Cleveland Cavaliers. Siete días después, Lenny Wilkens anunció su dimisión como entrenador de los Cavs. Era el final.

Epílogo: Los Ninjas de Fratello

Tras la dimisión de Lenny Wilkens, Wayne Embry se puso a considerar candidatos para reemplazarlo. Un par de entrenadores universitarios parecían listos para el salto a profesionales, pero estaban comprometidos con programas muy bien montados y era dudoso que aceptaran el puesto; el ex-Celtic Paul Silas era un viejo favorito de Embry, que además era muy sensible a los problemas de movilidad lateral de los entrenadores negros (en su opinión, Silas había sido despedido después de hacer un buen trabajo y no había tenido más ofertas, mientras que entrenadores blancos iban saltando de un empleo a otro). Al final, sin embargo, el puesto se lo llevó un Mike Fratello que no estaba a priori entre los candidatos, pero que se dedicó a darle la brasa a Embry con llamadas y visitas hasta convencerlo de que era el entrenador idóneo para los Cavs.

La temporada 93-94 supuso el cambio hacia los nuevos Cavs post-Wilkens. De la rotación “clásica” desparecieron Mike Sanders (retirado) y Craig Ehlo, que firmó como agente libre con los Hawks. Larry Nance se perdió casi todo el año con diversas lesiones y Brad Daugherty también faltó muchos partidos, mientras que Danny Ferry siguió sin ofrecer un rendimiento digno. Para reemplazarlos se trajo a Tyrone Hill de los Suns a cambio de la primera ronda del año siguiente, y se ficharon a los agentes libres Rod Higgins y Tim Kempton como parche temporal, pero sobre todo se empezaron a dar muchos minutos a los jóvenes Terrell Brandon, Bobby Phills y Chris Mills (a la sazón, rookie elegido en primera ronda este año). Fratello empezó a introducir un sistema con muchas más rotaciones que el de Wilkens y con un énfasis en la defensa colectiva. El récord final fue un aceptable 47-35, y el equipo fue barrido 3-0 en primera ronda de playoffs por... los Chicago Bulls. Al terminar la temporada, Brad Daugherty y Larry Nance anunciaron su retirada, acuciados por las lesiones. Su marcha certificó el final de la era dorada de los Cavs.

La temporada 94-95 supuso la instauración definitiva del sistema de los “ninjas de Fratello”: rotaciones constantes, defensa a ultranza y anotaciones mucho más bajas y muy repartidas. Mark Price se perdió media temporada (no fue buena señal que Hill y Brandon también faltaran bastantes partidos), y el equipo se articuló sobre una rotación mayormente defensiva con la llegada de jugadores como Michael Cage o Greg Dreiling. Claro que uno se pregunta qué rayos pintaba Tony Campbell ahí. El resultado fue muy similar al anterior, 43-39 y eliminación en primera ronda esta vez ante los Knicks. Al final de la temporada, Mark Price se marchó del equipo rumbo a un final de carrera poco distinguido entre lesiones y suplencias en equipos menores, y “Hot Rod” Williams fue a los Suns a aportar alguna presencia interior veterana en el banquillo de un equipo candidato a todo; aún tuvo un par de años buenos antes de retirarse.

¿Pudo ser diferente la historia? ¿Qué hubiera pasado sin el traspaso de Ron Harper? ¿Tuvieron aún una oportunidad los Cavs sin él? ¿Y si hubieran obtenido a cambio un jugador más valioso o de características más acordes a las necesidades que Danny Ferry? ¿Y si no hubieran cortado a Johnny Newman, hubiera podido llegar a convertirse en un sustituto válido de Harper? Quién sabe. Éstas son las cosas que los aficionados al baloncesto gustan de discutir después de la una de la madrugada, cuando la cerveza hace tiempo que dejó paso a los cubatas. Lo único seguro es lo que fue, y lo que fue es esto.


This is the end, my friend.

Draft 1991

Draft 1991:

1ª ronda nº 11 – Terrell Brandon
2ª ronda nº 12 – Jimmy Oliver



La consecuencia positiva de la desastrosa temporada anterior fue una posición en el draft bastante aceptable (aunque apenas superara la mitad de la tabla). Preocupados por la recuperación del nivel de juego de Price después de su lesión, los Cavs eligieron a un joven y prometedor base, Terrell Brandon, que pronto se revelaría como uno de los aciertos del draft. En la segunda ronda eligieron a un anotador excelso como Jimmy Oliver, cuya carrera NBA sería poco relevante pero que brilló en Europa hasta el extremo de ser incluido en la selección estadounidense del año del lockout, algo que sin duda no entraba en sus planes.

Un par de segundas rondas que en algún momento fueron de los Cavs no produjeron jugadores decisivos: Joe Wylie (a Clippers, del traspaso de Harper) y Zan Tabak (a Rockets, por Chievous).

Altas y Bajas

Con la plantilla supuestamente al completo más la llegada de Brandon, tocaba limpieza. Darnell Valentine, Milos Babic, “Chucky” Brown y John Morton salieron del equipo, mientras que se fichó como agente libre al escolta John Battle, procedente de los Hawks.



John Battle era un jugador de físico poderoso y buen tiro de media distancia al que los Hawks habían intentado reconvertir a base por su escasa estatura, pero sin mucho éxito. Se esperaba que completara la rotación exterior y aportara al menos parte del componente atlético que el equipo había necesitado desde la marcha de Ron Harper.

Plantilla Inicial:

PG Mark Price / Terrell Brandon
SG Craig Ehlo / John Battle
SF Danny Ferry / Henry James
PF Larry Nance / “Hot Rod” Williams
C Brad Daugherty
Toalla: Steve Kerr, Winston Bennett, Jimmy Oliver

En realidad, la rotación era la clásica: Brandon de base, Battle por fuera y Williams por dentro, con muchos minutos para el “triple poste”.

Temporada 1991-1992
Balance: 57-25 (70%). Playoffs: Final de Conferencia (9-8)


Cuando Gund, Embry o Wilkens desean rebatir la tesis de la trascendencia vital del traspaso de Harper para la franquicia, ésta es la temporada que usan. Pudimos ganarlo todo, dicen, con Daugherty, Price y Nance. No les falta razón.
Este año por fin las lesiones respetaron a los Cavs, y con la incorporación de un prometedor Terrell Brandon los resultados fueron casi inmejorables. A pesar de un arranque dubitativo (1-4), una racha de 11 victorias entre Diciembre y Enero pusieron al equipo en el buen camino para terminar con el segundo mejor récord de la liga... a pesar de la ominosa presencia en su misma división de su némesis, unos Chicago Bulls con el mejor récord de la liga.

Sin embargo, no todo era de color de rosa en Ohio: la debilidad en el puesto de “tres” seguía siendo endémica, y la negativa de Lenny Wilkens a darle más minutos y responsabilidad a un decepcionante Danny Ferry no sentaba bien a un Wayne Embry (por dos motivos: Embry creía sinceramente en Ferry, y además se veía dejado en evidencia después de traerlo en el traspaso y firmarle ese contratazo). Para intentar consolidar el puesto de alero se recuperó al veterano Mike Sanders, cortado por Indiana, y se fichó a un agente libre, un rookie cortado por Milwaukee sin llegar a debutar y que poco a poco y sin hacer ruido terminaría por hacerse un nombre en la liga en años posteriores: Bobby Phills.


Ahora estoy muerto. Recuérdalo.

Cerca ya del final de la temporada se produjo una circunstancia curiosa: Craig Ehlo se lesionó, perdiéndose los últimos partidos de temporada regular y, aunque volvió para playoffs, lo hizo muy limitado y jugando pocos minutos. Pues bien, en lugar de hacer lo lógico (reemplazarlo por el suplente, John Battle), Lenny Wilkens tomó la decisión de colocar de titular a un Steve Kerr que apenas había disputado minutos durante la temporada. Kerr tuvo un muy buen final de temporada, así que no solamente permaneció como titular en playoffs, sino que incluso alternó ambas posiciones en el backcourt como suplente de Mark Price, ya que Lenny Wilkens prefirió reducir el papel del novato Terrell Brandon debido a su inexperiencia.

En primera ronda, los Cavs se enfrentaron a los Nets de Drazen Petrovic, que volvían a playoffs después de una larga ausencia gracias a un brillante quinteto titular (Blaylock – Petrovic – Morris – Coleman – Bowie, más el novato Kenny Anderson desde el banquillo). Sin embargo, los Nets carecían tanto de suplentes aceptables como de una defensa sólida, ya que los tapones de Bowie y los robos de Blaylock eran tan impresionantes como engañosos, y solamente el pívot suplente ex-Cav Chris Dudley aportaba defensa. Aunque Steve Kerr no era el defensor adecuado para Petrovic, el conjunto de los Cavs era superior al de los Nets, y pasaron la eliminatoria con un cómodo 3-1.

La segunda ronda no iba a ser tan fácil, aunque quizás más histórica: se cruzaban con los Boston Celtics en la última temporada de la espalda de Larry Bird en la NBA. Por nombres, la plantilla de Boston era impresionante, liderada por los “Big Three”; en realidad, se encontraban lejos ya de sus mejores años, y tanto Bird como sobre todo McHale se habían perdido muchos partidos por problemas físicos. Esto había permitido descubrir la emergiente estrella del difunto Reggie Lewis, pero también había obligado a los Celtics a depender excesivamente de jugadores de talento mediano como Dee Brown, Kevin Gamble, Rick Fox, Joe Kleine o Ed Pinckney. Incluso el veteranísimo John Bagley estaba ahí, terminando la carrera que empezara en Cleveland. En la semifinal de conferencia, Reggie Lewis se dejó la piel en el pellejo, y Kevin McHale aún logró mostrar algunas chispas de la vieja magia; pero Robert Parish mostró su edad, y sobre todo Larry Bird apenas pudo jugar la mitad de los partidos de la eliminatoria, además de fallar una bandeja que pudo haber empatado el cuarto partido. Fue suficiente para llegar a un séptimo partido, pero no para superar a los Cleveland Cavaliers, que avanzaron a la final de Conferencia donde los esperaban sus viejos enemigos, los Chicago Bulls y Michael Jordan.

Una vez más los Cavs plantaron cara, y empataron la eliminatoria por dos veces. Aún estuvieron a punto de llegar a un séptimo partido, pero Jordan fue demasiado Jordan y los Bulls ganaron 99-94, y 4-2 en el global de la eliminatoria.

El balance final fue bastante positivo: se había vuelto a la senda ganadora, se habían alcanzado las finales de Conferencia y se había dado guerra a los Bulls. Solamente hacía falta alguien que frenara a Michael Jordan. Casi nada.

Temporada 1990-1991

Temporada 1990-1991
Balance: 33-49 (40%). Playoffs: NO


Si la temporada 88-89 queda en la memoria como lo que pudo ser para estos Cavs, el bienio 89-91 queda como lo que no fue. Si en la temporada anterior fueron las lesiones de Daugherty y Nance las que impidieron al equipo remontar el vuelo tras la marcha de Harper, este año fue peor, mucho peor. Esta vez le tocó a “Hot Rod” y Mark Price: Williams se perdió casi media temporada después de sufrir un esguince en el pie izquierdo, pero lo peor vino el 30 de Noviembre de 1990 cuando Price se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda. Se perdió el resto de la temporada, y al menos en mi opinión a pesar de que volvería a un grandísimo nivel no fue ya el mismo jugador.

El equipo quedó temporalmente en manos de Morton y Bennett, para terror de los aficionados, hasta que se repescó a Darnell Valentine de su exilio al otro lado del Río Grande. Aunque la carrera NBA de Valentine había resultado un tanto decepcionante (se siente, esto se lo lleva por no contestar a los emails), este año su llegada salvó a los Cavs de un desastre aún mayor con un rendimiento muy aceptable.

Por lo demás, la llegada de Danny Ferry al equipo resultó anticlimática: no jugó mal, pero tampoco destacadamente bien, no demostró la buena mano que se le presuponía y no fue capaz de mejorar el rendimiento de un “Chucky” Brown. En el resto de rotación, la necesidad de contar con un jugador más físico llevó a Wilkens a postergar a Steve Kerr en favor de Gerald Paddio, un escolta-alero más atlético.


No debiste cortar a Johnny Newman, forastero.

Como cabe suponer de la lista de nombres poco sugerentes mencionados en los párrafos anteriores, los Cavs fueron a la deriva sostenidos solamente por la pareja interior Daugherty-Nance. A pesar de su buen trabajo, el resultado fue decepcionante: 33 victorias y primera ausencia de playoff desde el año rookie de Daugherty, Price y Williams.