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Mis Fantasmas Favoritos

Draft 1985

1ª ronda nº 8: Detlef Schrempf.
1ª ronda nº 16: Bill Wennington.
1ª ronda nº 17: Uwe Blab.
2ª ronda nº 16: Mark Acres.
3ª ronda nº 3: Leonard Allen.
3ª ronda nº 16: Harold Keeling.




Come see our big white stiffs! ¿Soy el único que sospecha que los Mavs draftearon a Schrempf engañaos, pensando que medía cinco centímetros más y era pívot? Eso daría una bonita coherencia temática al desastroso draft de 1985, en el que Dallas drafteó a cuatro blanquitos consecutivos, tres de ellos pívots mazacotes, en las dos primeras rondas. A pesar de que Detlef Schrempf terminaría siendo un buen titular NBA (en Indiana, eso sí), se me antoja poco rendimiento de tres elecciones de primera ronda en las que la obsesión por anclar el puesto de pívot nubló la vista de la gerencia de Dallas y les impidió ver que Joe Dumars, AC Green, Terry Porter o Manute Bol aún estaban disponibles.

Y no hablo solamente con la ventaja que otorga el conocimiento a posteriori. Schrempf fue una buena elección por más que ocupara una posición sobradamente cubierta por Mark Aguirre, pero Wennington y Blab habían tenido una carrera universitaria no más que correcta, y que en el caso concreto del alemán había requerido de un esfuerzo ímprobo por parte de Bobby Knight para corregir su torpeza congénita. No habían hecho ni de lejos los números de un Jon Koncak, un Joe Kleine o un Blair Rasmussen, y aún así terminaron en primera ronda.

Claro que tienen cierta disculpa: incluso el GM de Pistons, Jack McClosky, tenía como preferencia para su nº 18 del draft a Wennington, seguido de Blab, y después estaba entre Sam Vincent (opción preferida por Chuck Daly) y Joe Dumars (candidato de Will Robinson).

En rondas inferiores y después de un Mark Acres que nunca debutaría con Dallas (después de un año en Europa pasó por los banquillos de Boston y Orlando) cayeron un pívot de color (negro) que hizo casi toda su carrera en España, Leonard Allen, y un base (Keeling) que después de un par de contratos temporales con Dallas se marchó a Venezuela donde se convirtió en toda una estrella y terminó hasta nacionalizado y todo. Del resto del draft solamente cabe destacar el comienzo de la presencia europea, con unos Arvydas Sabonis y Fernando Martín que serían sorprendentemente adelantados por Georgi Glouchkov (mujer enseña el búlgaro etc.).

En cualquier caso, los Mavs sacaron un escaso rendimiento de su acumulación de primeras rondas: además de su elección propia, la de Schrempf procedía de Cleveland (de dónde si no) del traspaso de Geoff Huston, y la de Wennington correspondía originalmente a Nets y la obtuvieron por Kelvin Ransey. Irónicamente, la primera ronda de este draft que en su día los Mavs mandaron a Portland a cambio del propio Ransey se convirtió en Terry Porter, que posiblemente ofreciera un rendimiento superior al de las tres elecciones de Dallas juntas.

Altas y Bajas

Dejando aparte la invitación al campamento de verano a un Dennis Nutt al que entonces aún teníamos la felicidad de no conocer y que al menos esta temporada la pasaría en la CBA, las transacciones de los Mavs no se puede decir que fueran precisamente de perfil alto. Como siempre, los banquilleros del final (Sitton, Sluby) fueron cortados para dejar hueco a los flamantes banquilleros nuevos recién llegados del draft.

La gran incorporación de esta temporada no vino del draft, y de hecho existen fundadas sospechas de que no se debió a la intención de la propia gerencia sino a una oscura normativa de la NBA que prohíbe la acumulación excesiva de pívots blancos y paquetes para impedir que se pueda formar una masa crítica de paquetudez que termine absorbiendo a toda la galaxia baloncestística. A pesar de la marcha de Mark Acres, la llegada de Blab y Wennington sumada a la presencia de Nimphius elevó los índices de riesgo a unos niveles nunca vistos (y que no se volverían a alcanzar hasta la llegada de Yinka Dare a la liga). Era necesario deshacerse de uno de los zoquetes.

El elegido fue Kurt Nimphius, debido a su mayor valor de mercado y a que no tenía el potencial que se esperaba de los jóvenes, y fue traspasado a los Clippers a cambio del inmenso James Donaldson. Los Clippers aparentemente intentaban despejar el puesto de pívot para su prometedor rookie Benoit Benjamin, pero al hacerlo cometieron otro de esos errores cómicos que jalonan la existencia misma de la franquicia. Kurt Nimphius apenas alcanzaba el nivel de suplente aceptable, mientras que Donaldson se estaba convirtiendo lentamente en un sólido pívot defensivo.



Uno de los grandes mitos de la NBA es el pívot proyecto (representado en esta misma franquicia por los ya mencionados Uwe Blab y Bill Wennington). Año tras año, las franquicias “ensuciarían” la mitad baja de la primera ronda con una serie de jugadores similares, pívots blancos de alrededor de 2.10, de los que se espera que se desarrollen hasta convertirse en lo que no son: jugadores de NBA. Algunos como Matt Geiger o Brad Miller lo consiguen; la gran mayoría se convierten en los Chris Welp, Dwayne Schintzius, Todd Fuller, Travis Knight, Eric Leckner, Jim McIlvaine o Paul Mokeski de este mundo. En comparación, es mucho más realista esperar ese salto de calidad de un alero o un base, pero la altura ciega cualquier otra consideración.

James Donaldson fue uno de esos pocos que lograron dar ese salto cualitativo, y después de llegar a la liga como cuarta ronda firmada solamente por sus centímetros y quilos, a base de trabajo y conciencia clara de su lugar en el juego fue consiguiendo convertirse en un pívot titular digno aunque limitado en ataque. Su rendimiento en Clippers debiera haber permitido sacar algo más que un jornalero como Nimphius a cambio de él, pero qué queréis: eran los Clippers.

Donaldson impresionó tanto a la franquicia de Dallas a su llegada que a los pocos días despidieron al que había empezado la temporada como titular, Wallace Bryant (que pasó luego fugazmente por Clippers por aquello de la ironía, y se vino pa España). James Donaldson demostraría ser la pieza que faltaba a los Mavericks, esa presencia física interior que compensara la brillantez del perímetro.

quote:
“Congratulations on the birth of your son. I hope mother and son are well. Don’t let your husband hold the baby over anything but a bed.”
(telegrama enviado por Bobby Knight a la mujer de Uwe Blab con ocasión del nacimiento de su primer hijo)
La Plantilla

PG Derek Harper / Brad Davis
SG Rolando Blackman / Dale Ellis
SF Mark Aguirre / Detlef Schrempf
PF Sam Perkins / Jay Vincent
C James Donaldson / Bill Wennington
Toalla: Uwe Blab, Harold Keeling.

La rotación del equipo se empieza a parecer a la más famosa de la franquicia. Sam Perkins por fin se hace con el puesto de titular, y a lo largo de la temporada también se irá produciendo el relevo en el puesto de base, que terminará ya formalmente en manos de Derek Harper. La pareja interior Perkins – James Donaldson (con Jay Vincent de suplente) permitirá por fin al equipo tener esa presencia física cerca de los tableros de la que careciera en temporadas anteriores. La mala noticia viene del banquillo, y por motivos opuestos: Brad Davis seguirá ejerciendo de digno suplente, pero la presencia estelar de Blackman y Aguirre en el titular seguirá cerrando el paso a dos jugadores tan prometedores como Dale Ellis y Schrempf. Ellis podía aceptar la suplencia mientras era rookie, pero los años pasan y no solamente no hay visos de cambiar la situación, sino que ahora se ve compartiendo sus ya escasos minutos con el recién llegado Schrempf. Esta situación es a medio plazo insostenible, y a lo largo de la temporada se hará evidente la necesidad de traspasar al menos a uno de ellos. Por dentro la situación es la inversa, ya que Bill Wennington y sobre todo Uwe Blab no demostrarán la razón de la fama que traían de universidad. Wennington había recibido un bombo en St John’s que no estaba claramente justificado, mientras que Blab colaboraría a ir creando la fama de Indiana como fábrica de grandes universitarios que se estrellan en profesionales (ya hablaremos de Steve Alford y la defensa de Jordan, ya).

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