Se muestran los artículos pertenecientes al tema Los Cavs de Lenny Wilkens (1987-1993).
Epílogo: Los Ninjas de Fratello
La temporada 93-94 supuso el cambio hacia los nuevos Cavs post-Wilkens. De la rotación “clásica” desparecieron Mike Sanders (retirado) y Craig Ehlo, que firmó como agente libre con los Hawks. Larry Nance se perdió casi todo el año con diversas lesiones y Brad Daugherty también faltó muchos partidos, mientras que Danny Ferry siguió sin ofrecer un rendimiento digno. Para reemplazarlos se trajo a Tyrone Hill de los Suns a cambio de la primera ronda del año siguiente, y se ficharon a los agentes libres Rod Higgins y Tim Kempton como parche temporal, pero sobre todo se empezaron a dar muchos minutos a los jóvenes Terrell Brandon, Bobby Phills y Chris Mills (a la sazón, rookie elegido en primera ronda este año). Fratello empezó a introducir un sistema con muchas más rotaciones que el de Wilkens y con un énfasis en la defensa colectiva. El récord final fue un aceptable 47-35, y el equipo fue barrido 3-0 en primera ronda de playoffs por... los Chicago Bulls. Al terminar la temporada, Brad Daugherty y Larry Nance anunciaron su retirada, acuciados por las lesiones. Su marcha certificó el final de la era dorada de los Cavs.
La temporada 94-95 supuso la instauración definitiva del sistema de los “ninjas de Fratello”: rotaciones constantes, defensa a ultranza y anotaciones mucho más bajas y muy repartidas. Mark Price se perdió media temporada (no fue buena señal que Hill y Brandon también faltaran bastantes partidos), y el equipo se articuló sobre una rotación mayormente defensiva con la llegada de jugadores como Michael Cage o Greg Dreiling. Claro que uno se pregunta qué rayos pintaba Tony Campbell ahí. El resultado fue muy similar al anterior, 43-39 y eliminación en primera ronda esta vez ante los Knicks. Al final de la temporada, Mark Price se marchó del equipo rumbo a un final de carrera poco distinguido entre lesiones y suplencias en equipos menores, y “Hot Rod” Williams fue a los Suns a aportar alguna presencia interior veterana en el banquillo de un equipo candidato a todo; aún tuvo un par de años buenos antes de retirarse.
¿Pudo ser diferente la historia? ¿Qué hubiera pasado sin el traspaso de Ron Harper? ¿Tuvieron aún una oportunidad los Cavs sin él? ¿Y si hubieran obtenido a cambio un jugador más valioso o de características más acordes a las necesidades que Danny Ferry? ¿Y si no hubieran cortado a Johnny Newman, hubiera podido llegar a convertirse en un sustituto válido de Harper? Quién sabe. Éstas son las cosas que los aficionados al baloncesto gustan de discutir después de la una de la madrugada, cuando la cerveza hace tiempo que dejó paso a los cubatas. Lo único seguro es lo que fue, y lo que fue es esto.
This is the end, my friend.
Altas y bajas
Los Cavs no tenían elecciones de draft en 1992; afortunadamente, su buena campaña precedente hizo que fueran elecciones bajas sin resultados destacables (la primera, que completaba el traspaso con Clippers, fue Elmore Spencer; la segunda, que completaba el traspaso con Rockets por Chievous, fue Curtis Blair). Por ello, los Cavs se dedicaron a retocar la plantilla en el mercado de agentes libres: ficharon a Jerome Lane, que tendría un breve cameo en los Cavs antes de ser cortado y desaparecer de la NBA rumbo a Europa para siempre, y ficharon a Jay Guidinguer, un duodécimo hombre de los duodécimos hombres de toda la vida.
Pero el gran fichaje de este verano fue Gerald Wilkins, hermano de Dominique y durante años titular destacado en New York. Wilkins (apodado “Doug E. Fresh” por razones que quizás sea mejor no indagar demasiado) llevaba tiempo descontento con un salario que andaba por los 0.000 al año considerando su rendimiento; este verano terminó su contrato, y su agente David Falk (¿os suena?) estaba convencido de que podía conseguir perfectamente un millón o millón y medio por sus servicios. La oferta de los Knicks, ligeramente inferior a esa cantidad, fue rechazada con desdén, y Wilkins se dedicó a buscar ofertas en el mercado libre. Años después, Falk seguiría considerando que ésta fue la peor decisión de su carrera: nadie ofreció por Gerald Wilkins ni siquiera lo que habían ofrecido en New York, y cuando intentaron volverse atrás y aceptar la oferta de los Knicks éstos ya habían traído a Rolando Blackman y Tony Campbell (?) y no estaban interesados. Con la temporada a punto de empezar y la mayoría de equipos con las plantillas cerradas, Gerald Wilkins tuvo que conformarse con firmar por el mínimo. Al menos consiguió elegir un equipo donde aspirar a todo y donde un posible buen rendimiento no pasaría inadvertido cara a un futuro contrato, y en el que las posiciones de 2-3 no estaban ya copadas: los Cleveland Cavaliers.
Gerald Wilkins era un jugador que podía alternar las posiciones de escolta y alero, y que proporcionaría la agresividad y el juego atlético que el equipo había estado necesitando desde la marcha de Ron Harper. Aunque sus mejores temporadas ya habían pasado, era un jugador muy útil que había mejorado su tiro (que le pregunten al Scavolini) y que completaría la rotación con más calidad que John Battle. Wilkins llegó al equipo evidentemente deseando hacerse una reputación en la liga (esos dólares futuros), y curiosamente empezó con unas declaraciones en las que se presentaba como el “jordan stopper” definitivo. Desde luego, era precisamente los que los aficionados de Cleveland esperaban oír, pero resulta un poco sorprendente viniendo de un jugador cuya defensa no había sido su mayor virtud. Otras virtudes tampoco parecen adornarlo, a juzgar por otras declaraciones que no discutiré porque estaba en su derecho a hacer, pero que no olvido. En fin. Para hacerle hueco en la plantilla, Steve Kerr fue traspasado a Orlando a cambio de una futura segunda ronda.para 1996.
Plantilla Inicial
PG Mark Price / Terrell Brandon
SG Craig Ehlo / John Battle
SF Gerald Wilkins / Mike Sanders
PF Larry Nance / Danny Ferry
C Brad Daugherty / “HotRod” Williams
Toalla: Bobby Phills, Jay Guidinguer.
Temporada 1992-1993
Balance: 54-28 (66%). Playoffs: Segunda Ronda (3-6)
Aparte de la incorporación de Wilkins, la temporada siguió unos derroteros muy similares a la anterior: comienzo flojo, recuperación posterior, magníficos porcentajes de anotación en todas las áreas, buen récord final por detrás de los Bulls, buena salud general con algunos problemillas de Williams. Quizás lo más memorable fueran los récords de partidos y victorias como entrenador que batió Lenny Wilkens, pero en general la imagen no fue tan positiva como la temporada anterior. Los “tres grandes” no fueron tan-tan grandes este año, aunque aún a nivel All Star holgado, y dio la sensación de que el resto de la NBA mejoraba y se endurecía mientras los Cavs seguían casi igual un año más. A pesar de la llegada de Gerald Wilkins y la confirmación de Terrell Brandon como gran base en ciernes, se empezaba a generalizar la sensación de que este proyecto había completado un ciclo sin llegar a lo más alto. Según comentaría posteriormente Lenny Wilkens, empezó a sentir que los jugadores cada vez respondían menos a la misma voz que llevaba siete años dando las mismas órdenes, y la constante fricción con la gerencia sobre el tema Danny Ferry suponía un desgaste cada vez mayor. Además, el inminente traslado a la nueva Gund Arena parecía demandar una nueva infusión de optimismo en la franquicia más allá de la regularidad de las cincuentaypocas victorias en las que parecían encasillados.
Los playoffs contribuyeron a esa sensación de “déjà vu”: otra vez tocaron en primera ronda los Nets de Petrovic, Coleman, Morris, Bowie y Kenny Anderson, que habían mejorado un tanto su defensa gracias a la segunda unidad que sacaban del banquillo (Rumeal Robinson, “Chucky” Brown, Rick Mahorn, Chris Dudley) y a la presencia de Chuck Daly como entrenador; esta vez forzaron un quinto partido, pero al final cedieron como la temporada anterior.
Y con los Celtics ya desaparecidos del mapa, en segunda ronda y ya sin más dilación volvimos a lo de siempre: Michael Jordan y los Chicago Bulls. Esta vez los Cavs parecieron aceptar su destino sin más protestas, y fueron barridos 4-0 terminando con “The Shot II”, una suspensión de seis metros en el último segundo de Michael Jordan por encima de Gerald Wilkins para poner el 103-101 final.
Michael Jordan había terminado con los Cleveland Cavaliers. Siete días después, Lenny Wilkens anunció su dimisión como entrenador de los Cavs. Era el final.
Draft 1991
1ª ronda nº 11 – Terrell Brandon
2ª ronda nº 12 – Jimmy Oliver
La consecuencia positiva de la desastrosa temporada anterior fue una posición en el draft bastante aceptable (aunque apenas superara la mitad de la tabla). Preocupados por la recuperación del nivel de juego de Price después de su lesión, los Cavs eligieron a un joven y prometedor base, Terrell Brandon, que pronto se revelaría como uno de los aciertos del draft. En la segunda ronda eligieron a un anotador excelso como Jimmy Oliver, cuya carrera NBA sería poco relevante pero que brilló en Europa hasta el extremo de ser incluido en la selección estadounidense del año del lockout, algo que sin duda no entraba en sus planes.
Un par de segundas rondas que en algún momento fueron de los Cavs no produjeron jugadores decisivos: Joe Wylie (a Clippers, del traspaso de Harper) y Zan Tabak (a Rockets, por Chievous).
Altas y Bajas
Con la plantilla supuestamente al completo más la llegada de Brandon, tocaba limpieza. Darnell Valentine, Milos Babic, “Chucky” Brown y John Morton salieron del equipo, mientras que se fichó como agente libre al escolta John Battle, procedente de los Hawks.
John Battle era un jugador de físico poderoso y buen tiro de media distancia al que los Hawks habían intentado reconvertir a base por su escasa estatura, pero sin mucho éxito. Se esperaba que completara la rotación exterior y aportara al menos parte del componente atlético que el equipo había necesitado desde la marcha de Ron Harper.
Plantilla Inicial:
PG Mark Price / Terrell Brandon
SG Craig Ehlo / John Battle
SF Danny Ferry / Henry James
PF Larry Nance / “Hot Rod” Williams
C Brad Daugherty
Toalla: Steve Kerr, Winston Bennett, Jimmy Oliver
En realidad, la rotación era la clásica: Brandon de base, Battle por fuera y Williams por dentro, con muchos minutos para el “triple poste”.
Temporada 1991-1992
Balance: 57-25 (70%). Playoffs: Final de Conferencia (9-8)
Cuando Gund, Embry o Wilkens desean rebatir la tesis de la trascendencia vital del traspaso de Harper para la franquicia, ésta es la temporada que usan. Pudimos ganarlo todo, dicen, con Daugherty, Price y Nance. No les falta razón.
Este año por fin las lesiones respetaron a los Cavs, y con la incorporación de un prometedor Terrell Brandon los resultados fueron casi inmejorables. A pesar de un arranque dubitativo (1-4), una racha de 11 victorias entre Diciembre y Enero pusieron al equipo en el buen camino para terminar con el segundo mejor récord de la liga... a pesar de la ominosa presencia en su misma división de su némesis, unos Chicago Bulls con el mejor récord de la liga.
Sin embargo, no todo era de color de rosa en Ohio: la debilidad en el puesto de “tres” seguía siendo endémica, y la negativa de Lenny Wilkens a darle más minutos y responsabilidad a un decepcionante Danny Ferry no sentaba bien a un Wayne Embry (por dos motivos: Embry creía sinceramente en Ferry, y además se veía dejado en evidencia después de traerlo en el traspaso y firmarle ese contratazo). Para intentar consolidar el puesto de alero se recuperó al veterano Mike Sanders, cortado por Indiana, y se fichó a un agente libre, un rookie cortado por Milwaukee sin llegar a debutar y que poco a poco y sin hacer ruido terminaría por hacerse un nombre en la liga en años posteriores: Bobby Phills.
Ahora estoy muerto. Recuérdalo.
Cerca ya del final de la temporada se produjo una circunstancia curiosa: Craig Ehlo se lesionó, perdiéndose los últimos partidos de temporada regular y, aunque volvió para playoffs, lo hizo muy limitado y jugando pocos minutos. Pues bien, en lugar de hacer lo lógico (reemplazarlo por el suplente, John Battle), Lenny Wilkens tomó la decisión de colocar de titular a un Steve Kerr que apenas había disputado minutos durante la temporada. Kerr tuvo un muy buen final de temporada, así que no solamente permaneció como titular en playoffs, sino que incluso alternó ambas posiciones en el backcourt como suplente de Mark Price, ya que Lenny Wilkens prefirió reducir el papel del novato Terrell Brandon debido a su inexperiencia.
En primera ronda, los Cavs se enfrentaron a los Nets de Drazen Petrovic, que volvían a playoffs después de una larga ausencia gracias a un brillante quinteto titular (Blaylock – Petrovic – Morris – Coleman – Bowie, más el novato Kenny Anderson desde el banquillo). Sin embargo, los Nets carecían tanto de suplentes aceptables como de una defensa sólida, ya que los tapones de Bowie y los robos de Blaylock eran tan impresionantes como engañosos, y solamente el pívot suplente ex-Cav Chris Dudley aportaba defensa. Aunque Steve Kerr no era el defensor adecuado para Petrovic, el conjunto de los Cavs era superior al de los Nets, y pasaron la eliminatoria con un cómodo 3-1.
La segunda ronda no iba a ser tan fácil, aunque quizás más histórica: se cruzaban con los Boston Celtics en la última temporada de la espalda de Larry Bird en la NBA. Por nombres, la plantilla de Boston era impresionante, liderada por los “Big Three”; en realidad, se encontraban lejos ya de sus mejores años, y tanto Bird como sobre todo McHale se habían perdido muchos partidos por problemas físicos. Esto había permitido descubrir la emergiente estrella del difunto Reggie Lewis, pero también había obligado a los Celtics a depender excesivamente de jugadores de talento mediano como Dee Brown, Kevin Gamble, Rick Fox, Joe Kleine o Ed Pinckney. Incluso el veteranísimo John Bagley estaba ahí, terminando la carrera que empezara en Cleveland. En la semifinal de conferencia, Reggie Lewis se dejó la piel en el pellejo, y Kevin McHale aún logró mostrar algunas chispas de la vieja magia; pero Robert Parish mostró su edad, y sobre todo Larry Bird apenas pudo jugar la mitad de los partidos de la eliminatoria, además de fallar una bandeja que pudo haber empatado el cuarto partido. Fue suficiente para llegar a un séptimo partido, pero no para superar a los Cleveland Cavaliers, que avanzaron a la final de Conferencia donde los esperaban sus viejos enemigos, los Chicago Bulls y Michael Jordan.
Una vez más los Cavs plantaron cara, y empataron la eliminatoria por dos veces. Aún estuvieron a punto de llegar a un séptimo partido, pero Jordan fue demasiado Jordan y los Bulls ganaron 99-94, y 4-2 en el global de la eliminatoria.
El balance final fue bastante positivo: se había vuelto a la senda ganadora, se habían alcanzado las finales de Conferencia y se había dado guerra a los Bulls. Solamente hacía falta alguien que frenara a Michael Jordan. Casi nada.
Temporada 1990-1991
Balance: 33-49 (40%). Playoffs: NO
Si la temporada 88-89 queda en la memoria como lo que pudo ser para estos Cavs, el bienio 89-91 queda como lo que no fue. Si en la temporada anterior fueron las lesiones de Daugherty y Nance las que impidieron al equipo remontar el vuelo tras la marcha de Harper, este año fue peor, mucho peor. Esta vez le tocó a “Hot Rod” y Mark Price: Williams se perdió casi media temporada después de sufrir un esguince en el pie izquierdo, pero lo peor vino el 30 de Noviembre de 1990 cuando Price se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda. Se perdió el resto de la temporada, y al menos en mi opinión a pesar de que volvería a un grandísimo nivel no fue ya el mismo jugador.
El equipo quedó temporalmente en manos de Morton y Bennett, para terror de los aficionados, hasta que se repescó a Darnell Valentine de su exilio al otro lado del Río Grande. Aunque la carrera NBA de Valentine había resultado un tanto decepcionante (se siente, esto se lo lleva por no contestar a los emails), este año su llegada salvó a los Cavs de un desastre aún mayor con un rendimiento muy aceptable.
Por lo demás, la llegada de Danny Ferry al equipo resultó anticlimática: no jugó mal, pero tampoco destacadamente bien, no demostró la buena mano que se le presuponía y no fue capaz de mejorar el rendimiento de un “Chucky” Brown. En el resto de rotación, la necesidad de contar con un jugador más físico llevó a Wilkens a postergar a Steve Kerr en favor de Gerald Paddio, un escolta-alero más atlético.
No debiste cortar a Johnny Newman, forastero.
Como cabe suponer de la lista de nombres poco sugerentes mencionados en los párrafos anteriores, los Cavs fueron a la deriva sostenidos solamente por la pareja interior Daugherty-Nance. A pesar de su buen trabajo, el resultado fue decepcionante: 33 victorias y primera ausencia de playoff desde el año rookie de Daugherty, Price y Williams.
Draft 1990
2ª ronda nº 52 – Stefano Rusconi
Poco que comentar. Los Cavs habían enviado su primera ronda a Clippers en el traspaso de Harper, y tuvieron que soportar de ver la humillación de que con ella eligieran a un buen jugador, Loy Vaught. Considerando que aún estaban disponibles Willie Mays, Dave Jamerson, Duane Causwell, Gerald Glass, Tate George, Dwayne Schintzius, Alaa Abdelnaby o Tate George, tiene que ser doloroso ver cómo para un año que Clippers medio acierta, es con tu ronda.
A finales de la temporada traspasaron los derechos sobre Rusconi a los Suns a cambio de los derechos sobre Milos Babic. Las consecuencias fueron tan intrascendentes como parecen.
¡Ahora juego en Irán!
Altas y Bajas
Las altas y bajas para la siguiente temporada fueron igualmente poco destacables. Se fichó a los agentes libres Gerald Paddio y Henry James para el fondo de banquillo, mientras que Mokeski y “Tree” Rollins partieron rumbo a otras toallas, igual que harían Bennett y Chievous antes de terminar el año. Sin embargo, ello no debe hacernos pensar que esta postemporada no tuvo noticias reseñables.
Si recordáis, la década de los ochenta trajo consigo uno de los fenómenos más curiosos de la negociación baloncestística: el “agente libre restringido”. El jugador se convertía en agente libre, pero su club tenía el derecho de igualar la oferta que hiciera otro equipo. El caso más recordado es la descomunal oferta que los Pistons hicieron a Jon Koncak, y la sorprendente decisión de los Hawks de igualarla. Pues bien, los Miami Heat hicieron lo mismo con John “Hot Rod” Williams, ofreciéndole el contrato más caro de la liga en ese momento. Embry no podía consentir la marcha de Williams justo después de su mejor temporada y de que el público se le echara encima por el traspaso de Harper, así que decidió igualar la oferta.
Bien. Aunque no diera un rendimiento acorde con su megacontrato, al menos John Williams fue un buen jugador que aportó muchas cosas a los Cavs. Pero la decisión de ofrla izquierda. Se perdió el resto de la temporada, y al menos en mi opinión a pesar de que volvería a un grandísimo nivel no fue ya el mismo jugador.
El equipo quedó temporalmente en manos de Morton y Bennett, para terror de los aficionados, hasta que se repescó a Darnell Valentine de su exilio al otro lado del Río Grande. Aunque la carrera NBA de Valentine había resultado un tanto decepcionante (se siente, esto se lo lleva por no contestar a los emails), este año su llegada salvó a los Cavs de un desastre aún mayor con un rendimiento muy aceptable.
Por lo demás, la llegada de Danny Ferry al equipo resultó anticlimática: no jugó mal, pero tampoco destacadamente bien, no demostró la buena mano que se le presuponía y no fue capaz de mejorar el rendimiento de un “Chucky” Brown. En el resto de rotación, la necesidad de contar con un jugador más físico llevó a Wilkens a postergar a Steve Kerr en favor de Gerald Paddio, un escolta-alero más atlético.
No debiste cortar a Johnny Newman, forastero.
Como cabe suponer de la lista de nombres poco sugerentes mencionados en los párrafos anteriores, los Cavs fueron a la deriva sostenidos solamente por la pareja interior Daugherty-Nance. A pesar de su buen trabajo, el resultado fue decepcionante: 33 victorias y primera ausencia de playoff desde el año rookie de Daugherty, Price y Williams.
Draft 1990
2ª ronda nº 52 – Stefano Rusconi
Poco que comentar. Los Cavs habían enviado su primera ronda a Clippers en el traspaso de Harper, y tuvieron que soportar de ver la humillación de que con ella eligieran a un buen jugador, Loy Vaught. Considerando que aún estaban disponibles Willie Mays, Dave Jamerson, Duane Causwell, Gerald Glass, Tate George, Dwayne Schintzius, Alaa Abdelnaby o Tate George, tiene que ser doloroso ver cómo para un año que Clippers medio acierta, es con tu ronda.
A finales de la temporada traspasaron los derechos sobre Rusconi a los Suns a cambio de los derechos sobre Milos Babic. Las consecuencias fueron tan intrascendentes como parecen.
¡Ahora juego en Irán!
Altas y Bajas
Las altas y bajas para la siguiente temporada fueron igualmente poco destacables. Se fichó a los agentes libres Gerald Paddio y Henry James para el fondo de banquillo, mientras que Mokeski y “Tree” Rollins partieron rumbo a otras toallas, igual que harían Bennett y Chievous antes de terminar el año. Sin embargo, ello no debe hacernos pensar que esta postemporada no tuvo noticias reseñables.
Si recordáis, la década de los ochenta trajo consigo uno de los fenómenos más curiosos de la negociación baloncestística: el “agente libre restringido”. El jugador se convertía en agente libre, pero su club tenía el derecho de igualar la oferta que hiciera otro equipo. El caso más recordado es la descomunal oferta que los Pistons hicieron a Jon Koncak, y la sorprendente decisión de los Hawks de igualarla. Pues bien, los Miami Heat hicieron lo mismo con John “Hot Rod” Williams, ofreciéndole el contrato más caro de la liga en ese momento. Embry no cky_Brown.jpg" />
La consecuencia lógica de la buena temporada precedente fue la devaluación de la primera ronda del draft de los Cavs para este año. Con la antepenúltima elección del draft, los Cavs eligieron a John Morton, un escolta anotador espléndido que quizás carecía de nivel para la NBA pero que en la ACB rindió con brillantez. Se podría decir que quizás los Cavs pudieran haber pillado alguno de los “robos” posteriores (Vlade Divac, Sherman Douglas, Clifford Robinson, Dino Radja), pero si fallaron con la primera en cambio acertaron con la elección de segunda ronda: “Chucky” Brown fue un auténtico hallazgo, un jugador útil que tendría una larga carrera como suplente válido o titular de relleno en la NBA que culminó en un brillante anillo de campeón con los Rockets. A pesar de su notoria reticencia a cambiar de equipo, por supuesto. Otras dos segundas rondas que pertenecieron a Cleveland dieron peor resultado: la nº 26, enviada a Dallas a cambio de Mark Price años antes, se convirtió en Jeff Hodge (ni siquiera debutó), mientras que la última de las incluidas en el megatraspaso con los Suns fue el base Greg Grant con la nº 25, otro jugador apenas reseñable.
Altas y Bajas
Este año volvía a tocar expansión, ahora con los Orlando Magic y Minnesota Timberwolves, pero la compactación del banquillo de los Cavs les permitió proteger adecuadamente a sus activos más valiosos. Solamente perdieron los derechos sobre una quinta ronda del draft de 1985 que ni había debutado ni debutaría jamás en la NBA: nuestro muy estimado, y nunca bien ponderado Gunther Behnke, cuyos derechos recorrerían la NBA a lo largo y ancho sin que su larguísimo cuerpo se moviera de Alemania (Occidental, por supuesto). De alguna manera, Cleveland logró reponerse de tan seria pérdida recuperando inmediatamente al agente libre Paul Mokeski. Por poco empezamos la temporada sin un paquete blanco, ¿eh?
Otra pérdida casi tan intrascendente a estas alturas fue la del veterano Phil Hubbard, que decidió retirarse. El puesto de “tres” quedó definitivamente cojo cuando Mike Sanders, que a la sazón era agente libre, decidió no renovar y optó en cambio por fichar por los Indiana Pacers.
Para cubrir estas ausencias, los Cavaliers repescaron a Winston Bennett de la CBA y obtuvieron al base Steve Kerr de los Suns a cambio de una futura segunda ronda (Mark Buford, de 1993). Kerr apenas había jugado en Phoenix, pero en Cleveland se unió a la ya larga lista de jugadores que fueron saliendo de la oscuridad y estableciéndose como secundarios útiles en los Cavs.
Teóricamente, debería tratarse dentro de la temporada, pero como se produjo apenas dos semanas después de empezar y debido a su trascendencia, creo que va mejor aquí. Me refiero, por supuesto, al día más negro de la franquicia de Cleveland: el traspaso de Ron Harper el 26 de Noviembre de 1989.
Resulta difícil imaginar otro traspaso peor concebido o realizado. Al menos, Abdul Jabbar fue traspasado porque se negaba a seguir en Milwaukee; al menos, Wilt Chamberlain tenía un contrato financieramente ruinoso para su equipo; al menos, Shaquille O’Neal y Kobe Bryant estaban peligrosamente cerca de iniciar una competición de rap. Al menos, tenían alguna excusa.
Ron Harper fue traspasado porque no les gustaban sus amigos. Así como suena. Algunos de los amigos del círculo habitual de Harper eran personajes de catadura moral y legal dudosa, y al menos uno estaba siendo investigado por tráfico de drogas. Cuando la franquicia lo supo, les entraron las dudas: no tenían absolutamente ningún motivo para sospechar personalmente de Harper como traficante o consumidor, pero los casos de Len Bias, Chris Washburn, Roy Tarpley, Lewis Lloyd, Mitchell Wiggins y medio equipo de los Suns estaban demasiado recientes. Se le insinuó que cambiara de amistades, y Ron Harper respondió inequívocamente que osculearan sus negros cachetes de atrás. Hoy es difícil saber quién tomó la decisión, ya que todos han afirmado en alguna ocasión que fueron “los demás” quienes terminaron inclinando la balanza. Es indudable que todos compartían tanto las dudas sobre Harper como la conciencia de que era un grandísimo jugador y básico en el equipo; probablemente, la decisión final la tomaron solidariamente el entrenador Lenny Wilkens, el GM Wayne Embry y sobre todo el propietario Gordon “Ojo de Halcón” Gund, que parece haber sido el responsable de la decisión final (como por otra parte es comprensible).
Sin embargo, en el debe de Embry hay que asignar, sin lugar a dudas, la elección de qué traspaso realizar. Exactamente qué se le infundió al pobre hombre para enamorarse del juego de Danny Ferry posiblemente nunca lo sabremos; lo que sí sabemos es que (contra la opinión de Lenny Wilkens, que no quería a esos jugadores) Cleveland recibió a Danny Ferry (a la sazón jugando mediocremente en Il Messagero debido a su comprensible negativa a incorporarse a los Clippers) y a Reggie Williams a cambio de Ron Harper... más dos primeras rondas (1990, 1992) y una segunda ronda (1991) del draft.
Luego fui calvo y campeón con los Spurs.
Vamos a ver, Wayne Embry, que me estoy volviendo loco: traspasas a tu escolta atlético estrella, ¿y pides a cambio a un alero blanquito, lento y tirador? ¿Más un pufo del draft como Reggie Williams? ¿Y encima das dos primeras rondas? Para compensar, ¿no? Para acabarlo de empatar, cuando Ferry decida incorporarse al equipo, lo hará firmando un pantagruélico contrato por 10 años y minolles. No diga Danny Ferry, diga Jon Koncak.
Y sospechaban que Ron Harper podía estar metido en el mundo de la droga. Ya. Pues todos los demás sospechamos que era Wayne Embry el que podía estar metido en el mundo de la droga, con semejante traspaso.
¿Balon-qué?




